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Si no entraba a inglés tenía
que buscar otra universidad y mi sueño era estudiar ahí.
Así seguí
intentando pero entre
más pasaba el tiempo, más difícil era
pues el promedio de
los exámenes aumentaba.
A como pude
y hablando con el director de mi facultad,
me permitieron llevar las materias de la carrera de inglés.
Ahí fue cuando me
di cuenta de lo que
realmente quería. De
verdad me gustaba el idioma y tenía facilidad
para aprenderlo y en las primeras clases de inglés mis
resultados
fueron sorprendentes,
así que decidí luchar por ello. Finalmente, un día,
estando en mi casa casi sin ninguna esperanza, pues ya había
hecho todo y nada había resultado, me llamaron de la universidad
para que me
presentara en la oficina de inglés. No
había manera de entrar a carrera sin un promedio de
examen de Admisión, pero aquel día un hombre que
me atendió
me dijo: "haremos
una excepción con usted pues las notas de sus cursos de
inglés son verdaderamente buenas, así que bienvenida
a la carrera de inglés". No podía creerlo:
era mi sueño convertido en realidad. Lo primero que hice
fue llamar a mi mamá y contarle y cuando llegué
a la casa todos brincaban
de alegría.
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