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Manchay-Puito
(Versión boliviana)
--Transcripción de Jesús Lara
En tiempos de la colonia el indio sólo podía disponer de dos caminos para liberarse del repartimiento, forma de servidumbre feudal, y del yonaconaje, forma de esclavitud. Esos dos caminos eran el sacerdocio y el arte, este último en su expresión religiosa. Aunque dichos caminos no se hallaban abiertos de modo irrestricto para los indios, muchas veces lograban ellos hacerse sacerdotes, pintores o escultores. La historia nos transmite algunos nombres de sacerdotes indios, ante todo de artistas indios como Diego Kispe Titu y Titu Kusi Yupanki. El primero, no del todo identificado todavía, es autor de “La Mamacha”, célebre óleo que se conserva en el Cuzco, y el otro creó la famosa escultura de la Virgen de Copacabana.
Hacia mediados del siglo XVIII vivía en la Villa Imperial de Potosí un sacerdote indígena cuyo nombre no recuerda la leyenda. Era natural de Chayanta, hijo de un yanacona que servía a un español de rango, niño él, revelaba una inteligencia poco común, en vista de lo cual el amo resolvió dedicarlo al servicio de Dios y costeó sus estudios en un seminario del Arzobispado de La Plata. Allí se distinguió por su claro talento y, una vez recibidas las sagradas órdenes, fue ejerciendo su ministerio en diversas parroquias alejadas de la diócesis. Pero no era un sacerdote como tantos. Su vida edificante y sus dotes excepcionales hicieron que pronto, como premio, fuese destinado a la Iglesia Matriz de la Villa Imperial. Desde sus años de seminarista había demostrado aptitudes singulares para la poesía y la música. |
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