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El Cadejos
Cuenta la leyenda que durante los años 1800, era la costumbre
entre las familias de los cafetaleros
enviar a sus hijos a estudiar en Europa para que al volver pudieran
hacerse cargo
de los bienes de la familia y manejar la fortuna que dejaba
el cultivo del café. Así pues, la familia del joven
Genaro Gutiérrez hizo lo mismo, y éste pasó
cuatro años en Europa estudiando mientras su padre en Costa
Rica trabajaba duro para enviar el dinero que Genaro pedía
constantemente. Al
cabo de los cuatro años, Genaro regresó a su
patria, pero no quiso empezar a trabajar en el cafetal
de la familia. Tampoco daba muestras de haber estudiado por tantos
años; al contrario, Genaro pasaba los días y las
noches metido en la cantina del pueblo, donde podía encontrar
compañía a cambio de unos pocos colones.
Su padre, agobiado
de esta situación, decidió arreglar un matrimonio
para Genaro a fin de que éste sentara
cabeza. La boda se celebró, Genaro desposó
a la hija de hacendado vecino, para unir ambas propiedades.
Sin embargo, Genaro no cambió su actitud, y tanto su esposa
como su padre sufrían los maltratos
e indiferencias de Genaro.
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