| Después de llevar
a cabo el funeral de la muchacha; el padre Ignacio, enfurecido
de dolor, buscó a su hermano y explotó en rabia al
oírlo hablar de la pobre joven como
si se tratara de una cualquiera. Pudo más su corazón
que su cabeza, y golpeó a su hermano con tanto odio que murió.
Al enterarse
de lo que había hecho se sintió tan culpable que arrancó
una de las cuerdas del piano de la iglesia y se
ahorcó con ella. Dicen que la cuerda del piano le cortó
la cabeza, y para cuando los encontraron sólo estaba el cuerpo
sin vida de Joaquín y el cuerpo sin cabeza del padre Ignacio.
Desde entonces el padre sin cabeza ronda
las ruinas de la antigua catedral, buscando su cabeza y apareciéndoseles
a todos los hombres que se aprovechan de la oscuridad de la noche
para tratar de seducir y burlarse de las muchachas que habitan
en la muy noble y leal ciudad de Cartago.
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