|
Volviendo a los sacrificios decimos que los Incas no los tuvieron, ni los consintieron hacer de hombres o niños, aunque fuese en enfermedades de sus reyes (como lo dice otro historiador) porque no las tenían por enfermedades como las de la gente común; teníanlas por mensajeros, como ellos decían, de su padre el Sol, que venían a llamar a su hijo para que fuese a descansar con él al cielo; y así eran palabras ordinarias, que les decían aquellos reyes Incas cuando se querían morir: “mi padre me llama, que me vaya a descansar con él”; y por esta vanidad, que predicaban porque los indios no dudasen de ella, y de las demás cosas que a esta semejanza decían del Sol, haciéndose hijos suyos, no consentían contradecir su voluntad con sacrificios por su salud; pues ellos mismos confesaban que los llamaban para que descansasen con él…
Al entrar de los templos, o estando ya dentro, el más principal de los que entraban echaba mano de sus cejas, como arrancando los pelos de ellas, y que los arrancase o no, los soplaba hacia el ídolo en señal de adoración y ofrenda; y esta adoración no la hacían al rey, sino a los ídolos y árboles, u otras cosas donde entraba el demonio a hablarles. También hacían lo mismo los sacerdotes y las hechiceras cuando entraban en los rincones o lugares secretos a hablar con el diablo, como obligando aquella deidad, que ellos imaginaban, a que los oyese y respondiese, pues en aquella demostración le ofrecían sus personas. |
|