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Comentarios reales
La medicina que alcanzaron, y la manera de curarse
Es así que atinaron que era cosa provechosa y aun necesaria la evacuación por sangría y purga, y por ende se sangraban de brazos y piernas, sin saber aplicar las sangrías ni la disposición de las venas para tal o tal enfermedad, sino que abrían la que estaba más cerca del dolor que padecían. Cuando sentían mucho dolor de cabeza se sangraban de la junta de las cejas, encima de las narices. La lanceta era una punta de pedernal, que ponían en un palillo hendido, y lo ataban porque no se cayese, y aquella punta ponían sobre la vena y encima le daban un papirote, y así abrían la vena con menos dolor que con las lancetas comunes. Para aplicar las purgas tampoco supieron conocer los humores por la orina, ni miraban en ella, ni supieron qué cosa era cólera, ni flema, ni melancolía.
Purgábanse de ordinario cuando se sentían apesgados y cargados, y era en salud más que no en enfermedad; tomaban, sin otras yerbas que tienen para purgarse, unas raíces blancas, que son como nabos pequeños. Dicen que de aquellas raíces hay macho y hembra, toman tanto de una como de otra, en cantidad de dos onzas, poco más o menos, y molida la dan en agua o en el brebaje que ellos beben, y habiéndola tomado, se echan al sol, para que su calor ayude a obrar; pasada una hora o poco más se sienten tan descoyuntados, que no se pueden tener. Semejan a los que se marean cuando nuevamente entran en la mar: la cabeza siente grandes vahídos y desvanecimientos; parece que por los brazos y piernas, venas y nervios, y por todas las coyunturas del cuerpo andan hormigas; la evacuación casi siempre es por ambas vías de vómitos y cámaras. |
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