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Los secretos naturales de estas cosas ni me las dijeron ni yo las pregunté, mas de que las vi hacer. No supieron tomar el pulso, y menos mirar la orina; la calentura conocían por el demasiado calor del cuerpo; sus purgas y sangrías más eran en pie que después de caídos. Cuando se habían rendido a la enfermedad no hacían medicamento; dejaban obrar la naturaleza, y guardaban su dieta. No alcanzaron el uso común de la medicina que llaman purgadera, que es cristel, ni supieron aplicar emplastos ni unciones, sino muy pocas, y de cosas muy comunes. La gente común y pobre se había en sus enfermedades poco menos que bestias. Al frío de la terciana o cuartana llaman chuccu, que es temblar; a la calentura llaman rupa, que es quemarse; temían mucho estas tales enfermedades por los extremos, ya de frío, ya de calor.
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