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Comentarios reales
La descripción del templo del sol, y sus grandes riquezas
Uno de los principales ídolos que los reyes Incas y sus vasallos tuvieron fue la imperial ciudad del Cozco, que la adoraban los indios como a cosa sagrada, por haberla fundado el primer Inca Manco Cápac, y por las innumerables victorias que ella tuvo en las conquistas que hizo, y porque era casa y corte de los Incas sus dioses. De tal manera era su adoración, que aun en cosas muy menudas la mostraban; que si dos indios de igual condición se topaban en los caminos, el uno que fuese del Cozco, y el otro que viniese a él, el que iba era respetado y acatado del que venía, como superior de inferior, sólo por haber estado e ir de la ciudad, cuánto más si era vecino de ella, y mucho más si era natural. Lo mismo era en las semillas y legumbres, o cualquiera otra cosa que llevasen del Cozco a otras partes; que aunque en la calidad no se aventajase, sólo por ser de aquella ciudad, era más estimada que las de otras regiones y provincias. De aquí se sacará lo que habría en cosas mayores. Por tenerla en esta veneración la ennoblecieron aquellos reyes lo más que pudieron con edificios suntuosos y casas reales, que muchos de ellos hicieron para sí, como en la descripción de ella diremos de algunas de las casas; entre las cuales, y en la que más se esmeraron, fue la casa y templo del sol, que la adornaron de increíbles riquezas, aumentándolas cada Inca de por sí y aventajándose del pasado. Fueron tan increíbles las grandezas de aquella casa, que no me atreviera yo a escribirlas si no las hubieran escrito todos los españoles historiadores del Perú. . . . Atribuyen el edificio de aquel templo al rey Inca Yupanqui, abuelo de Huayna Cápac, no porque él lo fundase, que desde el primer Inca quedó fundado, sino porque lo acabó de adornar y poner en la riqueza y majestad que los españoles lo hallaron. . . .
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