Silvano
Pastora mía, cuando tus cabellos
á los rayos del sol estás peinando,
no ves que lo oscureces,
y á mí me ensoberbeces,
que desde acá me estó mirando en ellos,
perdiendo ora esperanza, ora ganando;
así goces, pastora, esa hermosura,
que dés un medio en tanta desventura.
Sireno
Diana, cuyo nombre en esa sierra,
los fieros animales trae domados,
y cuya hermosura
sojuzga la ventura,
y al crudo Amor no teme, y hace guerra,
sin temor de ocasiones, tiempo, ó hados;
así goces tu hato y tu majada,
que de mi mal no vivas descuidada.
Silvano
La siesta, mi Sireno, es ya pasada,
y la cigarra calla de cansada,
no tardará la noche, que escondida
está, mientras que Febo en nuestro cielo
su lumbre acá y allá trae esparcida.
Pues antes que tendida por el suelo
veas la oscura sombra, y que cantando
de encima deste aliso esté el mochuelo,
nuestro ganado vamos allegando,
y todo junto allí lo llevaremos,
á do Diana nos está esperando.
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