Silvano
Cuán poco tiempo dura una alegría !
y aquella dulce risa
con que fortuna acaso os ha mirado,
todo es bien empleado,
en quien avisa el tiempo, y no se avisa.
Sireno
En quien avisa el tiempo, y no se avisa,
hace el amor su hecho,
¿ mas quién podrá en sus cosas avisarse ?
ó quién desengañarse?
¡ay pastora cruel, ay duro pecho!
Silvano
¡Ay pastora cruel, ay duro pecho !
cuya dureza extraña
no es menos que la gracia y hermosura,
y que mi desventura,
cuán á mi costa el mal me desengaña.
Silvano
Pastora mía, más blanca y colorada
que las rosas por el Abril cogidas,
y más resplandeciente
que el sol que del oriente
por la mañana asoma á tu majada,
¿cómo podré vivir si tú me olvidas?
No seas, mi pastora, rigurosa,
que no está bien crueldad á una hermosa,
Sireno
Diana mía, más resplandeciente
que esmeralda v diamame á la vislumbre,
cuyos hermosos ojos
son fin de mis enojos,
si á dicha los revuelves mansamente,
así el ganado lleves á la cumbre
de mi majada, gordo y mejorado,
que no trates tan mal a un desdichado.
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