--¿Enemigo de lo que á mí mismo debo? --respondió Sireno-- si yo jamás lo fui, la muerte me dé la pena de mi yerro. Buena manera es esa de disculparte.
--¿Desculparme yo, Sireno? --dijo Diana-- si la primera culpa contra ti no tengo por cometer, jamás me vea con más contento que el que ahora tengo. Bueno es que me pongas tú culpa por haberme casado, teniendo padre.
--Más bueno es-- dijo Sireno, --que te casases teniendo amor.
--¿Y qué parte-- dijo Diana --era el amor á donde estaba la obediencia que á los padres se debía?
--¿Mas qué parte-- respondió Sireno-- eran los padres, la obediencia, los tiempos, ni los malos sucesos de la fortuna, para sobrepujar un amor tan verdadero como antes de mi partida me mostraste ? ¡ Ah, Diana, Diana! que nunca pensé que hubiera cosa en la vida que una fe tan grande pudiera quebrar: cuanto más, Diana, que bien te pudieras casar y no olvidar á quien tanto te quería. Mas mirándolo desapasionadamente, muy mejor fué para mí, ya que te casabas, el olvidarme.
--¿Por qué razón?-- dijo Diana.
--Porque no hay-- respondió Sireno --peor estado, que es querer á una pastora casada, ni cosa que más haga perder el seso al que verdadero amor la tiene. Y la razón dello es, que la principal pasión que á un amador atormenta, después del deseo de su dama, son celos. ¿ Pues qué te parece que será para un desdichado que quiere bien, saber que su pastora está en brazos de su velado y él llorando en la calle su desventura? Y no pára aquí el trabajo, mas en ser un mal que no os podéis quejar dél, porque en quejándoos, os teman por loco ó desatinado, cosa la más contraria al descanso que puede ser que ya cuando los celos son de otro pastor que la sirve, en quejaros de los favores que le hace, y en oir disculpas pasáis la vida: mas estotro mal es de manera, que en un punto la perderéis, sino tenéis cuenta con vuestro deseo.
Diana entonces respondió:
--Deja esas razones, Sireno, que ninguna necesidad tienes de querer ni ser querido.
--A trueque de no tenella de querer-- dijo Sireno --me alegro en no tenella de ser querido.
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